En infraestructura, hay un mito peligroso: creer que si el cronograma va bien y el concreto se está fundiendo, el proyecto es un éxito.
Pero la realidad que se vive todos los días en campo es otra. Un proyecto puede ir en tiempo récord, verse hermoso en las fotos del informe semanal… y aun así estar desangrando la caja del proyecto.
La diferencia entre un proyecto que hace ruido y uno que hace dinero no está en la velocidad de la ejecución. Está en el Blindaje Financiero.
El error más caro de la gerencia: Medir el avance, pero no el dinero
¿Lo que estamos pagando hoy corresponde exactamente a lo que está construido? y ¿Cumple la norma?
Según el PMI (Pulse of the Profession), las organizaciones con prácticas maduras tienen 2.5 veces más probabilidades de cumplir sus objetivos financieros. Y eso no se logra presionando al maestro de obra para que rinda más. Se logra estructurando mejor desde la supervisión.
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